Préstamos rápidos.

Hay ocasiones en que de pronto tenemos una necesidad económica urgente, y necesitamos un préstamo rápido, hay diferentes maneras y lugares donde conseguir un préstamo rápido, pero todas ellas tienen variantes en cuanto a costos de comisión, intereses, requisitos y formas de pago.

Las hay desde el pedir préstamos al familiar, al amigo, a la comadre, al vecino; también hay personas dedicadas exclusivamente a este negocio; o bien solicitarlo a instituciones dedicadas a este rubro, como cajas, casas de empeño, mueblerías e instituciones bancarias.

Los préstamos rápidos por lo general no son de grandes sumas de dinero, en México, entre las instituciones que los denominan como préstamos personales, oscilan entre los tres mil y treinta mil pesos, y por lo general no son de muchos requisitos incluso algunos no piden el historial del buró de crédito, otros más cautelosos, si piden demasiados requisitos y papelería así como firma de avales y garantías.

Entre las más solicitadas instituciones, o las que más promueven los préstamos, están las casas de empeño, cajas de ahorro y préstamos, conocidas como cajas populares, y algunas tiendas, independientemente de las instituciones bancarias, algunos ejemplos son:

• Caja popular mexicana
• Caja inmaculada
• Caja libertad
• First cash
• Prendamex
• Prendalana
• Financiera independencia
• Compartamos banco
• Famsa
• Copel
• Banco azteca
Por mencionar algunos.

Cualquiera de estos tienen la característica de resolver en poco tiempo, máximo 72 horas, pero lo que si hay que considerar, son dos puntos muy importantes

1. Considerar el moto de comisión por apertura, pues en mucha ocasiones son muy altos.
2. Considerar la taza de interés y montos a pagar.

Ya que en muchas ocasiones, en lugar de obtener un beneficio, podrían a llegar a lastimar seriamente nuestra economía, aparte de pasar momentos muy desagradables de conflicto con este tipo de situaciones.

Cosa contraria si podemos pagar de manera correcta y puntual, por lo que lo recomendable es, antes que nada, hacer una investigación sobre montos de intereses y comisiones que cobra cada institución y evaluar la que más se ajuste a nuestra capacidad y necesidad, y así evitar dolores de cabeza, que además de dañar nuestras finanzas, daña también nuestra salud.

Claro que lo más recomendable de todo, es evitar pedir prestado, ya que la mayoría de los casos, querer destapar un hoyo para tapar otro, se convierte en un cuento de nunca acabar, por lo que siempre es mejor hacer una planeación de la economía familiar, y así no tener que recurrir a los préstamos.

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